Un chico de 16 años recibe un mensaje de Instagram de una cuenta femenina desconocida. Tras 20 minutos de chat explícito en Snapchat recibe un vídeo deepfake que fusiona su cara pública (de publicaciones de Instagram) con un cuerpo desnudo. Amenaza: enviarlo a todos sus seguidores en 6 horas.
El chico paga 350 EUR en Bitcoin. Al día siguiente le exigen más. Solo entonces los padres descubren la situación y llaman a la unidad de ciberdelincuencia. El caso entra en el protocolo nacional antisextorsión activado en 2024.
El análisis de vídeo de Mythos confirmó el deepfake: patrones de artefactos de un modelo open-source conocido, fotogramas con inconsistencias en el canal alfa, audio sintético. La billetera de Bitcoin se rastreó hasta un exchange que congeló el importe. La red fue desmantelada cuatro meses después gracias a casos relacionados.